Quehacer Arquitectonico

La Ciudad

La Ciudad Ideal.


La historia de las ciudades es tan antigua como el hombre mismo, estas surgen, entre otros motivos, como resultado de la naturaleza social del ser humano ante una Madre Naturaleza hostil y desconocida, frente a la cual el hombre busca refugio de las inclemencias del tiempo y de sus depredadores. Los refugios más inmediatos fueron árboles y pastizales, cuevas, cavernas, en donde, según vestigios arqueológicos, los depredadores acechaban en la oscuridad, haciendo presas de nuestros ancestros, que no teniendo defensa alguna en medio del pánico colectivo lucharon por sus vidas hasta el fatal desenlace.

 

Posteriormente fueron desarrollando técnicas rudimentarias que le permitieron edificar refugios temporales, pero seguros, que los mantuvieron a salvo, iniciándose así los primeros asentamientos humanos. Una vez que tuvieron mejores defensas quedaba tiempo para la contemplación, sin embargo, quedaba la interrogante de cuál era el motivo de las calamidades que los diezmaban como, tormentas, erupciones volcánicas, incendios, inundaciones, meteoritos, terremotos, eclipses y otros fenómenos extremadamente aterradores para la mentalidad del hombre primitivo y que no tenían explicación alguna. Casi de manera espontanea, algunos pueblos comenzaron a atribuir estos fenómenos a otros seres de la naturaleza y posteriormente a entes mitológicos producto de la imaginación colectiva, en ese momento nació el dogma religioso, que a cambio ofreció a los hombres tranquilidad y una razón verosímil de porqué ocurrían ciertos fenómenos.

 

Ahora bien, el hombre emprendió otras actividades como la caza, la pesca, la agricultura y como consecuencia, el comercio, haciendo que el hombre se constituyera en una raza altamente social y cooperativa. De suma importancia es destacar otro aspecto inherente a la naturaleza humana: la ambición la cual impulsa a un individuo a apropiarse de bienes ajenos, ya sea de manera clandestina, como una actividad carroñera o en la mayoría de los casos por la fuerza.

 

De este modo llegamos a un punto de la evolución en que el hombre es un ser dogmatico, social y bélico, ingredientes esenciales que dio origen a la gestación de las más antiguas ciudades primitivas las cuáles guardan un conjunto de características que hoy en día son indispensables para el desarrollo de las más grandes metrópolis de cualquier parte del mudo, estas son: el templo, el mercado y la plaza pública.

 

En esta época el hombre llevaba una relación armónica con la naturaleza; siendo dependiente en gran medida de sus recursos y de los ciclos que rigen la abundancia o escases de los mismos; sus actividades no impactaban de manera significativa el entorno y seguían formando parte de la cadena alimenticia. Después que empezó a sentirse seguro y con libertad pudo dedicar tiempo a otras actividades como el arte, la ciencia y la guerra, siendo esta última el detonante que hoy en día ha desarrollado en gran medida la evolución de la ciencia y la tecnología y por ende el conocimiento que hoy poseemos.

 

Con el paso del tiempo, influenciados por la religión surgieron líderes que propagaron la hostilidad entre tribus propagando la guerra entre tribus rivales y sometiendo a poblados indefensos, tornándose cada vez más violentas, consecuencia de ello fue que las ciudades fueron aumentaron su población y extensión territorial, hasta llegar a formar los grandes imperios que conocemos.

 

Con la llegada de la revolución industrial el crecimiento de las ciudades aumentó exponencialmente, logrando por primera vez un cambio radical en el entorno natural. La maquina, bestia tecnológica creada por el hombre, reclamo para si cada vez más recursos. La creación de los medios de transporte demandó la creación de carreteras, puentes, líneas férreas, aeropuertos, puertos marítimos, presas, y otros espacios que requiere de grandes extensiones de terreno, acabando con bastas extensiones naturales arboles, agua, minerales y energía e incluso hemos ocasionado la extinción de especies animales y vegetales.

 

Urbanísticamente hablando las ciudades tuvieron en la mayoría de los casos un crecimiento descontrolado y sin planeación, siendo insalubres, estrechas ruidosas y caóticas, llenas de conflictos y carencias, con problemas sociales como delincuencia, desigualdad, enfermedades y todos los problemas inherentes a las grandes metrópolis que conocemos y vivimos todos los días, siendo tal vez el mejor ejemplo de ese caos la ciudad medieval.

 

El estrés citadino no es debido solo a la mala planeación de las ciudades, también es producto de cambios ambientales drásticos, recordemos que solo han ocurrido un par de siglos desde la revolución industrial y sin embargo el impacto global ha sido devastador. Aún siendo consientes de ello no hay una estrategia que corrija el rumbo que hemos trazado para nosotros y nuestro hermoso planeta, tan singular y tan poco común y único en el universo conocido.